jueves, 21 de enero de 2016

Algo de historia


También merece destacarse el trabajo discreto y lento aunque imparable de Jeanne Paquin (1869-1936) y Emilie Flöge (1874-1952). Después de la primera Guerra mundial se produjo una serie de cambios importantes: la falda se redujo del tobillo a la rodilla, el peinado se simplificó a modo de melena corta y se introdujo el estilo Garçon que cortaba el pelo por encima de la nuca, rechazando el realce del busto o la cintura lo que dio lugar al denominado art decó.
La sencillez de muchos vestidos se completaba con el uso de boas para lograr una elegancia y distinción que por sí solos no tenían. Se impuso una moral más relajada, un nuevo concepto de lo que debía ser belleza femenina en la cual primaban la figura y la silueta, y había que eliminar ataduras, optar por el dinamismo y por una mayor libertad y relajación.
Empujada por Jacques Doucet, Madeleine Vionnet contribuyó a rejuvenecer las ideas tradicionales de la moda.
Fue también la época en que comenzaron a surgir las prendas para la playa, puesto que la costumbre de bañarse en el mar y tomar el sol en la arena cada día ganaba más adeptos.

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